La idea que da vida a la mesa Radici es la de una ramificación continua: una base de metal fundido que asciende y se une al sobre de forma casi orgánica. Para la superficie elegimos un vidrio satinado ahumado porque no se limita a reflejar la luz, sino que la filtra, creando una atmósfera más densa y envolvente. Es un equilibrio entre la solidez del metal y la ligereza del vidrio. La base parece crecer dentro del vidrio, como si el metal hubiera seguido moviéndose incluso después de la fundición. Radici Table reúne impulso y estabilidad con una serenidad llena de carácter. La superficie satinada absorbe la luz, la suaviza y aporta profundidad. Debajo, la estructura fundida dibuja un entramado vivo y compacto, donde cada unión es ligeramente distinta de la anterior. El acabado y el proceso se convierten en una misma expresión.